Gasolineros y constructores difieren sobre reforma energética

En el marco de los foros de la reforma energética que realiza el Senado, representantes de gasolineras y de la industria de la construcción externaron posiciones encontradas, pues mientras en el primer caso advirtieron despidos masivos, en el segundo ven a la reforma como puerta a la modernidad.

El presidente de Amegas, Pablo González, consideró que de aprobarse los cambios a los artículos 27 y 28 constitucionales, habría 400 mil trabajadores de gasolineras en el desempleo y un aumento exponencial a los precios de las gasolinas.

De acuerdo con el dirigente de la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (Amegas), la apertura a empresas extranjeras implicaría el despido de los 400 mil despachadores que trabajan en las más de 10 mil estaciones en el país.

Ante senadores y especialistas, indicó que estas empresas transnacionales tienen el esquema de sólo utilizar uno o dos empleados, pues en Estados Unidos los clientes pagan a un cajero el combustible y se autodespachan.

Dicho cambio afectaría a ese número de trabajadores y a por lo menos dos millones de mexicanos, es decir sus familias que dependen de ese ingreso, agregó.

Explicó que Amegas integra la red de comercialización de gasolinas y diesel, operando con 10 mil 564 estaciones que pertenecen a la franquicia Pemex, que distribuyen diariamente 187 millones de litros, 106 millones de gasolina magna, 20 millones de premium y 61 millones de diesel.

En opinión de González Córdova las gasolineras de la franquicia Petróleos Mexicanos (Pemex) son los “cajeros” de la Secretaría de Hacienda, pues la venta de ese combustible es del orden de dos mil 300 millones de pesos al día y recaudan en promedio 850 mil millones anuales para las arcas del gobierno.

Argumentó que la extracción de un barril de petróleo tiene un promedio de 10 dólares de costo y se vende en 100, los 90 dólares de utilidad, llamada renta petrolera, representan un negocio internacional de 90 por ciento de beneficio.

“No existe otro negocio más productivo y ahí están enfocados los intereses reales de la apertura a inversionistas extranjeros”, pero hay una tendencia y experiencias en América Latina de que las grandes compañías petroleras están interesadas en toda la cadena, desde la extracción hasta la venta final a los automovilistas.

Indicó que en la actualidad, el litro de gasolina magna cuesta 11.91 pesos, la premium 12.47 y el diesel 12.27, pero cada mes los mexicanos reciben la noticia del aumento de precios de dichos combustibles de 11 centavos por litro.

“Con el escenario de participación de gasolineras extranjeras, el precio podría subir de manera abrupta hasta 20 pesos el litro”, subrayó.

En Brasil, detalló, el litro de gasolina se vende a casi dos dólares, lo que la coloca como una de las más caras del mundo. En el Reino Unido cuesta 22.10 pesos por litro, en Alemania 22.10, en Italia 21.7, en Francia 21.01, en Japón 19.66 y en España 18.71 pesos.

El presidente de la Amegas indicó que ese incremento sería porque el precio del litro de gasolina en México se conforma por una mezcla de impuestos: 16 por ciento de IVA y la cuota del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) de casi cuatro por ciento.

Además, los derechos ordinarios de hidrocarburos previstos en la Ley de Ingresos de la Federación, del orden de 71.5 por ciento en promedio, y 16 centavos por litro del impuesto al carbono que se propone en la reforma fiscal.

Expuso que la liberación de precios en materia de libre mercado ocasionaría que los altos costos de gasolinas que tienen las empresas extranjeras paguen obligatoriamente esos impuestos en México y además los costos de importación, fletes y la alta calidad de las gasolinas incrementará exponencialmente los precios.

Sumado a ello, dijo que existe un mercado “negro” de gasolinas robadas en ductos e instalaciones de Pemex con más de dos mil tomas clandestinas, así como carro-tanques, lo cual es una competencia más para las más de 10 mil estaciones de servicio en México.

Ante ello, se pronunció contra la apertura y cambios constitucionales planteados en la reforma energética y que por el contrario se requiere un combate a la corrupción en Pemex, fortalecer la franquicia de la paraestatal para garantizar el abasto nacional a precios competitivos y aumentar el número de centros de distribución.

A su vez Luis Fernando Zárate, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, consideró que es el momento para que México pueda dar el brinco a la modernidad y a la competitividad, por lo que la reforma energética es inaplazable para abrir el mercado petrolero y eléctrico a la inversión privada.

Subrayó que de aprobarse la propuesta del presidente de la República, el sector de la construcción se vería fortalecido, competitivo y con futuro, además se impulsaría la ingeniería mexicana mediante la edificación de plataformas, ductos, refinerías, proyectos hidroeléctricos, centrales eléctricas y redes de distribución.

De igual manera se detonarían 63 actividades económicas que dependen del sector de la construcción, disminuiría el costo de insumos y se impulsaría la creación de una fuente importante de empleos formales, puntualizó.