Un jardín colgante sobre el Támesis

El proyecto del arquitecto inglés Thomas Heatherwick y la activista Joanna Lumley se encuentra bajo la lupa debido a las repercusiones que éste podría causar en la imagen de Londres.

LONDRES — “Cuando vi el diseño final pensé ‘desde el aire puede parecer unos lentes o un brasier’”, bromea Joanna Lumley, una actriz y activista inglesa, de cuya idea original surgió The Garden Bridge Project (El proyecto del Puente-Jardín) en Londres.

El proyecto planea erigirse de la estación del metro Temple, ubicada en la parte norte de la ciudad, para conectar con el corredor South Bank al otro lado del río Támesis, con una plataforma de 366 m de largo y 6 m de ancho.

“¿Y por qué no me lo dijiste antes?”, le cuestiona Thomas Heatherwick, la mente arquitectónica a cargo del mismo y creador del despacho Heatherwick Studio, que cuenta con una cartera de proyectos como el pabellón de Reino Unido en la Exposición Mundial de Shanghai 2010, el pebetero para los Juegos Olímpicos deLondres 2012, y el nuevo autobús ecológico que circula por las calles de esa ciudad.

No obstante, hoy el jardín-puente que en su momento recibió el respaldo del Ministerio local de Transporte de Londres (Transport for London, -Tfl-) se encuentra bajo la lupa, debido al costo, la localización, y el posible impacto en la imagen de la ciudad.

Recibió recomendaciones y críticas incluso de The City of London’s Corporation, que hace días advirtió que el puente obstruiría la visibilidad de ciertos puntos turísticos de la ciudad.

Un jardín para la princesa

“La idea surgió cuando se lanzó la convocatoria para idear un monumento que honrara a la princesa Diana de Gales (fallecida en 1997 a los 36 años). Entonces pensé en un jardín. Sin embargo no podía ser uno cualquiera, y se me ocurrió un espacio elevado”, explica Lumley.

Su idea fue presentada como una más de las casi 10,000 que fueron propuestas al Diana Memorial Committee (Comité para preservar la memoria de Diana), pero el proyecto quedó en segundo lugar, ya que se resolvió remodelar el área infantil de Hyde Park en memoria de Diana.

La primavera del proyecto

The Garden Bridge Project quedó estancado. No obstante, 15 años después de su primer fracaso, el Tlf hizo un llamado a facilitar la movilidad peatonal, lo cual era la “oportunidad perfecta” para llevar a cabo el proyecto, según Thomas Heatherwick.

El arquitecto inglés fue invitado a participar por medio de Lumley, y se entusiasmó por la idea debido a su participación en un proyecto similar: unas vías férreas de carga abandonadas en la ciudad de Nueva York que fueron transformadas en un espacio peatonal, hoy llamado High Line Park. Con la idea en la mente, ambos comenzaron a considerar lugares donde podría construirse.

Nota: El High Line de Nueva York, cinco años de un ‘proyecto mágico’

Londres ya cuenta con cerca de 34 puentes que comenzaron a levantarse desde las últimas décadas de los años 1700. La mayoría está destinada para el tránsito de vehículos y otros medios de transporte.

“Ya existen puentes pero, por ejemplo, cuando tengo una cita con alguien, nunca se me ha pedido que nos encontremos en el Puente de Waterloo”, aseguró Heatherwick.

¿Uno más?

“Se eligió Temple y Southbank debido a la proyección que podían ofrecer y a su cercanía con la zona turística de Londres central”, señaló el arquitecto.

La actriz, impulsora de la idea, aseguró que de esa forma sería más fácil conseguir el financiamiento, lo cual fue sujeto de crítica.

Así, durante la presentación pública del proyecto, en el Festival de Arquitectura de Londres 2014, el equipo fue cuestionado por la ubicación, debido a la gran cantidad de estas vialidades existentes en la zona y la carencia de las mismas en otras partes de la urbe.

“¿Por qué un puente más en Londres central? En el este de la ciudad necesitamos vías de comunicación, de cualquier tipo, y van a derrochar todo ese dinero donde ya hay movilidad”, acusó un vecino durante la charla pública.

La actriz aseguró que The Garden Bridge Project se trataba de un concepto diferente. “Lo que usted pide son puentes de comunicación, y eso hay que verlo con otra instancia pública. Dediquémonos a sacar este proyecto, y después vamos por los demás”, respondió.

Ingeniería colgante

La actriz y el arquitecto tenían otras dificultades: ¿Cómo construir un puente que soportara árboles de gran tamaño sobre un fondo fangoso?

“1,000 m3 de tierra significan bastante peso para una estructura, por lo que contemplamos dos columnas de 20 m de profundidad a mitad del río, lo cual seguía sin ser suficiente”, planteó Heatherwick.

La consultora en ingeniería Arup tenía una de esas respuestas. El material sugerido por la empresa para llevar a cabo la construcción fue una aleación de cobre y níquel, que ofrecía un acabado reluciente y era más liviano que los demás materiales, lo cual resolvería el problema y permitiría el crecimiento de las raíces de los árboles.

FOTO: Arup

Una flor para cada lugar

La capital inglesa, además de ser un lugar con niveles de humedad de 45% hasta el 80%, es considerada como una zona ventosa.

¿Qué especies podrían sobrevivir en una de las zonas con mayor impacto de ráfagas y corrientes? El análisis del caso fue confiado a Dar Pearson Studio, especializado en diseño de paisajes, el cual creó un programa de horticultura para los próximos 100 años.

“Queríamos crear una historia con elementos que estuvieran conectados y que permitiera mirar hacia afuera, ya que la vista desde el puente será magnífica”, declara el fundador Dan Pearson.

Los sauces, que podrían llegar a alcanzar una altura de 3 metros en los próximos 10 años, liquidámbares, y flores de invierno, fueron algunas de las plantas escogidas.

El espaldarazo final

Después de buscar opciones, Tfl decidió apoyar al proyecto debido a que “ayudaría a crear un nuevo espacio público de gran magnitud”, según lo asentado en su página electrónica, y el 1 de noviembre de 2013 lanzó un sitio de Internet titulado The Garden Bridge Project Fund (consultations.tfl.gov.uk/rivercrossings/garden-bridge), como un medio de consulta electrónica popular para que los habitantes pudieran respaldarlo o rechazarlo.

Incluso, Richard de Cani, director de Estrategia y Normatividad de Tfl, declaró en una entrevista con el diario británico The Guardian, que “ya existen puentes peatonales muy eficientes, como el Millennium y puente Hungerford, por ello estamos interesados en uno distinto”.

Al término de la consulta, en diciembre del año pasado, el gobierno presupuestó 30 millones de libras para el proyecto como resultado del respaldo de la ciudadanía. No obstante, esta cifra aún se encuentra lejos del total de 177 millones contemplado en el proyecto original, por lo que los organizadores han recurrido al recaudamiento público de fondos.

“Si todo sale bien juntaríamos el dinero que resta en un periodo de mínimo un año, y lo construiríamos en el 2018”, indicó Lumley, quien informó que en mayo de este año se envió la solicitud formal de construcción a las autoridades de la ciudad y al barrio de Lambeth, donde estaría ubicado el proyecto.

Sin embargo, las críticas no han cesado debido al costo y la idea del jardín-puente.

“¿Por qué no donar ese dinero a fundaciones, a la caridad, o a hospitales infantiles?”, cuestionó la vecina de Southbank, Heather Stitt.

“Sabemos que hay dudas y miedos, pero éste es un proyecto para la comunidad, que ayudará a la movilidad de los ciudadanos. Hay problemas, pero eso no significa que el arte, como el diseño, el ballet o la poesía no deban existir”, replica Heatherwick.